La motricidad es el dominio que cada ser humano puede ejercer sobre su cuerpo. Va más allá de realizar movimientos, sino que estos deben ser coordinados e involucrar la espontaneidad, la creatividad y la intuición.
La motricidad es un elemento más que forma parte de la educación, ya que aporta numerosos beneficios en los más jóvenes tanto en la etapa primaria como secundaria. Desarrollar la motricidad hace que, en general, se mejore cualitativamente el movimiento y favorece el dominio de diferentes habilidades.
BENEFICIOS DE LA MOTRICIDAD
Equilibrio y coordinación: Gracias a los ejercicios motrices tendremos un mayor sentido del equilibrio y de la coordinación. El equilibrio es un sentido que nos informa cómo se sitúa nuestro cuerpo respecto al espacio y al sitio donde estamos y por tanto, desarrollar esta habilidad es fundamental para la vida. Además, el equilibrio influye en la coordinación de todo nuestro cuerpo.
Agilidad: Podremos hacer movimientos de manera más fluida, con precisión y eficacia.
Percepción espacio-tiempo: Otra de las cualidades promocionada por la motricidad.
Habilidades físicas: Algo que resulta obvio es que al trabajar la motricidad desarrollamos las habilidades físicas básicas como la velocidad, fuerza o resistencia.
TIPOS DE MOTRRICIDAD
Dentro del tipo de motricidades hay que distinguir dos tipos la fina y la gruesa y hay que tenerlas en cuenta para trabajarlas en diferentes edades.
Motricidad gruesa: es la que se encarga de trabajar con todas las partes del cuerpo. Por ejemplo, correr, saltar, caminar y otras actividades que requieren de esfuerzo. Es importante trabajar este tipo de motricidad a edades tempranas ya que ayuda al niño a fomentar el equilibrio, la coordinación y habilidades físicas.
Motricidad fina: es la que se trabaja por medio de las actividades que se hacen con las manos. Fomenta la precisión y la coordinación con las manos.
